Parte de las aspiraciones de estas vacaciones en Puerto Plata era aprender de la vida en el pueblo, de dejarnos sorprender de su día a día y vivirlo tal cual es.
Eso no significaba que estos ilustres visitantes procedentes de la "gran ciudad" no tenían altas expectativas de sus vacaciones, claro que sí, es sólo que podemos aprovechar que sus dimensiones de grandeza aun no se miden en estándares que nosotros los adultos hemos ido adquiriendo; su grandeza está más cerca de la original y real, aun sigue descontaminada.
Llegamos a los bomberos de Puerto Plata como parte de nuestra agenda del miércoles, allí nos encontramos con el carismático y atento don Rafael, que orgulloso activó a todo el cuartel para que viviéramos una experiencia inolvidable. Gracias a su vocación de servicio, pudimos aprender de este oficio tan encomiable, sus instrumentos y las características de este cuartel del año 1930, para rebosar de alegría nos permitieron experimentar en un verdadero camión de bomberos, haciendo una breve ruta por el malecón de Puerto Plata. Ver la ilusión y felicidad en la cara de los niños era inigualable , y ni hablar de los adultos que volvimos a ser niños con esta sorpresiva iniciativa en el frente del camión.
Que lindo poder explicar y hablar sobre esta labor, estos valiosos ciudadanos, esta vocación de servicio que tienen los bomberos, desde esta experiencia tan humana con personas con tantas cualidades y educación. Creo que aspirar a ser bomberos se hace posible si encostráramos mas a menudo ejemplares como cada una de las personas que con tanto amor recibieron a nuestros niños.
Las expectativas si fueron satisfechas, porque lo requerido por nuestros chicos durante todos estos días consistía en presencia, en cercanía, en tiempo de calidad, en experimentar y claro! un toque de aventura, todas ellas saciadas con creces en los bomberos de Puerto Plata.
Gracias por su ejemplo y estas nuevas memorias junto a ustedes!.
Con amor y orgullo,
Nathalia Bentz